
Excepto durante los cultos, la visita a la Catedral se realiza de forma conjunta con el Museo, previo pago de una entrada que se destina a los gastos de mantenimiento del edificio.
Durante los cultos no se permiten las visitas turísticas. Si se accede al interior del templo y no se desea participar en las celebraciones eucarísticas ha de permanecerse en estricto silencio.




