MATRIMONIOS

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CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS EN LA CATEDRAL

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TRÁMITES PREVIOS

Para la celebración del matrimonio en la Santa Iglesia Catedral de Zamora, los contrayentes deben reservar la fecha y hora deseadas, con suficiente antelación, en la recepción de la Santa Iglesia Catedral, durante los horarios de apertura de la misma. En el momento de efectuar la reserva, la fecha y hora elegidas son inamovibles, quedando en exclusiva para los contrayentes, quienes se reservan el derecho de modificarla, teniendo en cuenta la disponibilidad de fechas en la agenda o, si fuese el caso, anularla.

La Catedral radica en la Parroquia de San Pedro y San Ildefonso y es a ésta donde los contrayentes deben acudir, con su documentación matrimonial, integrada por los expedientes de ambos contrayentes que, previamente habrán sido elaborados en sus respectivas parroquias. El Párroco de San Pedro y San Ildefonso expedirá, y hará llegar a la Catedral, la delegación ministerial para el Sacerdote que celebre la ceremonia y una copia el certificado de matrimonio. De igual forma, el Párroco enviará otra copia de ese certificado al registro civil de la capital para su inscripción.

Los contrayentes, si lo desean, pueden aportar un Sacerdote para celebrar el matrimonio, debiendo comunicarlo en el momento de la reserva de fecha. En caso contrario, celebrará un Canónigo de esta Santa Iglesia.

Folleto de normas para Matrimonios (clic en la foto)

NORMAS OBLIGATORIAS

Los contrayentes deben satisfacer, al menos un día antes de la boda, el la aportación estipulada para la celebración de la misma. Mediante esta aportación, que efectuarán en la recepción de la Santa Iglesia Catedral, colaboran con el sostenimiento económico de esta Santa Iglesia. La Catedral aporta tanto la iluminación completa de la Capilla Mayor como la colocación de alfombras en la vía sacra y crucero.

Los contrayentes pueden ornamentar la Catedral a su gusto, no permitiéndose colocar ningún tipo de exorno floral ni en los bancos ni en las barandillas de la vía sacra y presbiterio, ya que pueden deteriorarse con la humedad de las flores. Tradicionalmente, las flores se consideran una ofrenda de los contrayentes al servicio del culto catedralicio por ello, tras la boda, son utilizadas para decorar los altares.

Durante la ceremonia el presbiterio queda reservado, sin excepción, para el sacerdote o sacerdotes celebrantes. En esta zona no puede situarse ningún otro seglar como testigos u otros invitados. Los fotógrafos deberán guardar el decoro y discreción propios de este lugar.

El repertorio musical a interpretar en la ceremonia debe ser acorde con la liturgia católica, por tanto no está permitida la interpretación de ninguna otra pieza musical que no cumpla este precepto.

 

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